El anillo de obsidiana dorada es una joya de un magnetismo raro en el dedo. Este negro profundo atravesado por reflejos dorados en un cabujón engastado en plata capta la luz con cada movimiento de la mano, creando un brillo cálido y misterioso que atrae la mirada de inmediato. Es una joya que tiene prestancia sin ostentación, como un secreto luminoso llevado en el dedo. Las burbujas de gas atrapadas en el vidrio volcánico durante el enfriamiento de la lava son responsables de estos reflejos dorados, un fenómeno totalmente natural que hace que cada piedra sea única.
En litoterapia, el anillo de obsidiana dorada en el dedo acompaña cada gesto con una energía de protección solar y confianza en uno mismo. Siendo las manos puntos de intercambio energético importantes, la obsidiana dorada en el dedo protege en cada interacción mientras nutre el poder personal. Es el anillo de quienes quieren avanzar con seguridad, que necesitan protegerse sin cerrarse y que buscan retomar el control de su energía personal. Trabaja sobre el chakra del plexo solar (confianza y voluntad) y el chakra raíz (anclaje y protección). La obsidiana dorada combina bien con el ojo de tigre (confianza duplicada), el citrino (optimismo y abundancia) o el cuarzo rosa (protección y suavidad). Apilar un anillo de obsidiana dorada con un anillo de citrino es un dúo de luz y confianza en el dedo. Para el mantenimiento, retire su anillo antes de lavarse las manos con jabón. Un enjuague con agua clara y una recarga a la luz de la luna o bajo un sol suave son suficientes. Con una dureza de 5 a 5,5 en la escala de Mohs, protéjala de golpes y arañazos.