El anillo de pirita es una joya con carácter. Ese reflejo dorado metálico en el dedo atrae inmediatamente la mirada, con un toque rústico y mineral que no se encuentra en ninguna otra piedra. Sobre un cabujón engastado en plata, el efecto es sorprendente: parece un destello de oro capturado en la roca.
En litoterapia, usar un anillo de pirita es particularmente relevante porque las manos son puntos importantes de intercambio energético. La pirita trabaja sobre el chakra del plexo solar y refuerza la confianza en uno mismo, la determinación y la capacidad de actuar. Es una piedra que se aconseja a quienes negocian, emprenden o simplemente necesitan sentirse más firmes en sus decisiones diarias.
La pirita combina bien con el ojo de tigre (protección y seguridad), la citrina (optimismo y prosperidad) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, un punto crucial: nunca agua sobre la pirita. Quítate el anillo antes de lavarte las manos, ducharte o limpiar. El hierro que contiene se oxida al contacto con la humedad. Purifícala mediante sahumerio con salvia blanca y recárgala al sol durante unas horas o sobre un racimo de cristal de roca.