El anillo de zafiro es la joya de quienes buscan la excelencia sin ostentación. Este azul real engastado en un anillo es la alianza perfecta entre la nobleza de la piedra y la elegancia del gesto. El anillo de zafiro ha estado cargado de simbolismo durante siglos: los obispos lo llevaban en el anular derecho como símbolo de fidelidad a Dios, los reyes lo usaban como sello de autoridad, y el anillo de compromiso de zafiro de Lady Diana, que ahora luce Kate Middleton, se ha convertido en uno de los más famosos del mundo. Ofrecer o llevar un anillo de zafiro es afirmar valores de lealtad, verdad y profundidad interior.
En litoterapia, el anillo de zafiro es particularmente pertinente porque las manos son puntos de intercambio energético importantes. El zafiro en el dedo acompaña cada gesto con su energía de sabiduría, discernimiento y claridad mental. Es el anillo que se lleva para negociaciones importantes, tomas de decisiones cruciales o simplemente para cultivar la lucidez en cada interacción diaria. El zafiro trabaja en el chakra del tercer ojo y ayuda a ver más allá de las apariencias, a percibir la verdad de una situación y a actuar con integridad. El zafiro combina bien con la amatista (sabiduría espiritual), el lapislázuli (verdad y expresión) o el cristal de roca (amplificación). Para el cuidado, el zafiro es la piedra ideal para un anillo: con una dureza de 9 en la escala de Mohs, resiste todo. Un enjuague con agua clara y una recarga a la luz de la luna son suficientes.