El anillo de espinela es una joya que tiene el carisma de una piedra preciosa y la historia de un secreto finalmente revelado. Lo que brilla en el dedo es la misma gema que los reyes llevaban creyendo poseer un rubí. El Rubí del Príncipe Negro, el Rubí de Timur: espinelas que adornaron las coronas más poderosas del mundo sin que nadie supiera su verdadera naturaleza. Hoy, la espinela asume finalmente su identidad, y sobre un cabujón engastado en plata, su brillo no tiene nada que envidiar a sus primos más famosos. Rojo intenso, negro brillante, rosa luminoso o azul intenso: cada color tiene su propia personalidad en el dedo.
En la litoterapia, el anillo de espinela en el dedo acompaña cada gesto con una energía de vitalidad, de renovación y de fuerza interior. Siendo las manos puntos importantes de intercambio energético, la espinela en el dedo infunde cada interacción con su energía de renacimiento. La espinela roja en el dedo da coraje y determinación en cada acción. La espinela negra protege y enraíza con un brillo que impone respeto. La espinela rosa abre el corazón con una alegría luminosa. Es el anillo de quienes se levantan, renacen, avanzan con una fuerza renovada. La espinela combina bien con el granate (vitalidad reforzada), la amatista (canalización y sabiduría) o el cuarzo (amplificación). Para el mantenimiento, quítese el anillo antes de lavarse las manos con jabón. Un enjuague con agua clara y una recarga al sol o a la luz lunar son suficientes. Con una dureza de 8 en la escala de Mohs, la espinela está hecha para ser llevada sin preocupaciones.