Llevar una joya de amatista es combinar la estética con la energía. En la litoterapia, esta piedra es conocida por sus virtudes calmantes y protectoras. Su acción se concentra en el chakra coronal —el séptimo chakra, el de la sabiduría— y es reputada por calmar los pensamientos excesivos, favorecer la concentración y acompañar un sueño más sereno.
Concretamente, las joyas de amatista son apreciadas por:
El alivio del estrés y la ansiedad diarios
La protección contra las energías negativas del entorno
El apoyo a la meditación y al reequilibrio interior
La elegancia natural de una piedra de color único y profundo
La amatista combina muy bien con el cuarzo rosa para la dulzura, la labradorita para una protección reforzada o el cristal de roca para amplificar su energía. Superponer una pulsera y un collar de amatista, o mezclar las piedras: eso también es la libertad de la litoterapia.