Las joyas de howlita tienen una elegancia sobria y mineral que agrada de inmediato. Su blanco porcelana, recorrido por finas vetas grises, ofrece un acabado marmolado muy depurado, casi arquitectónico. La howlita es un borato de calcio descubierto en 1868 por el químico y geólogo canadiense Henry How, quien le dio su nombre. Es una piedra que ha estado mucho tiempo a la sombra, a menudo teñida de azul para imitar la turquesa a menor costo. Es una lástima, ya que la howlita natural posee un encanto y unas propiedades que merecen ser valoradas por lo que realmente es, no como un sustituto.
En la gemoterapia, la howlita es una piedra de calma, paciencia y perspectiva. Actúa principalmente sobre el chakra coronal y funciona como un ralentizador natural de la mente. Donde la amatista calma los pensamientos excesivos, la howlita los frena desde su origen. Es una piedra recomendada para personas impulsivas, impacientes, que rumian o que tienen dificultades para soltar. También es muy apreciada para facilitar el sueño: colocada bajo la almohada o llevada como pulsera por la noche, ayuda a calmar el cerebro que da vueltas y a conciliar el sueño con mayor facilidad.
Otro beneficio de la howlita que rara vez se menciona: es una excelente piedra para la memoria y el aprendizaje. Ayuda a absorber nueva información con calma y método, sin dispersarse. Combinada con la fluorita, es un dúo formidable para los estudiantes.
La howlita combina muy bien con la amatista (calma profunda), la piedra lunar (intuición y suavidad) o el cristal de roca (amplificación). Para su mantenimiento, un enjuague con agua limpia y una recarga con luz lunar son suficientes. Atención: la howlita es porosa y puede absorber aceites, perfumes y suciedad. Evite el contacto con cosméticos. Con una dureza de 3,5 en la escala de Mohs, es una piedra blanda que requiere un poco de cuidado diario.