Las joyas de obsidiana copo de nieve tienen un encanto inmediato gracias a su sorprendente contraste. Ese negro profundo salpicado de manchas blancas o grises que parecen copos de nieve caídos sobre un cielo nocturno, confiere a cada piedra un motivo único y poético. Como todas las obsidianas, es un vidrio volcánico formado por el rápido enfriamiento de la lava. Pero en el caso de la obsidiana copo de nieve, algo particular ocurrió: con el tiempo, cristales de cristobalita (una forma de sílice) se formaron lentamente dentro del vidrio volcánico, creando esas características inclusiones blancas. Es un proceso lento de desvitrificación, una transformación de la obsidiana que "madura" con el tiempo. Es una piedra que lleva consigo la idea misma del cambio progresivo.
En la litoterapia, la obsidiana copo de nieve es una piedra de equilibrio, lucidez suave y transformación consciente. Trabaja sobre el chakra raíz como todas las obsidianas, pero con una energía mucho más templada y accesible que la obsidiana negra. Donde la obsidiana negra confronta brutalmente las zonas oscuras, la obsidiana copo de nieve ayuda a reconocerlas con suavidad y a integrarlas progresivamente. Es una piedra que enseña que la luz (los copos blancos) y la sombra (el negro) coexisten y se complementan. Se recomienda a personas que quieren trabajar en sí mismas sin ser bruscas, que buscan comprender sus patrones repetitivos con lucidez pero sin culpabilidad, y que necesitan un anclaje suave y equilibrado.
La obsidiana copo de nieve combina muy bien con el cuarzo rosa (suavidad y amor propio), la amatista (sabiduría y calma) o el cuarzo ahumado (soltar con suavidad). Para su mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga con luz lunar son suficientes. Con una dureza de 5 a 5,5 en la escala de Mohs, es un vidrio natural que se raya más fácilmente que el cuarzo, evite los golpes y guárdela por separado.