Joyas de turquesa

Nuestras joyas de turquesa natural: pulseras, collares, anillos, colgantes. Piedra de protección y comunicación con un azul-verde único, hechas a mano.

Pierres 100% authentiques
Atelier français
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    Preguntas frecuentes sobre nuestras joyas de turquesa

    ¿Es la turquesa adecuada para el uso diario?

    Sí, siempre que se cuide. Quítese las joyas antes de ducharse, hacer deporte y aplicarse cremas o perfumes. La turquesa es más blanda y porosa que muchas otras piedras, pero con estas sencillas precauciones, conservará su belleza durante años. Es una joya que se lleva con conciencia, como lo han hecho los nativos americanos durante siglos.

    ¿Cómo reconocer una turquesa auténtica?

    La turquesa auténtica tiene un color azul verdoso natural con variaciones de tono y una matriz (vetas) irregular y orgánica. Las imitaciones de howlita teñida o resina suelen tener colores demasiado uniformes, demasiado vivos y vetas demasiado regulares. La turquesa auténtica también es ligeramente porosa al tacto. Todas nuestras turquesas son naturales y han sido verificadas.

    ¿Puede la turquesa cambiar de color con el tiempo?

    Sí, es una particularidad de esta piedra. La turquesa es porosa y puede absorber los aceites corporales, los perfumes o el sudor, lo que puede hacer que su tono evolucione con el tiempo. Algunos portadores consideran que esto es una señal de que la piedra "trabaja" y se adapta a su portador. Para limitar este fenómeno, evite el contacto con productos químicos y cosméticos.

    Nuestras joyas de turquesa natural

    Las joyas de turquesa son unas de las más antiguas del mundo. Desde tumbas egipcias de 6.000 años de antigüedad hasta los ornamentos de los nativos americanos navajos, desde los guerreros aztecas hasta los sultanes otomanos: ninguna piedra ha viajado tanto a través de culturas y épocas. Y cuando vemos ese azul verdoso único, atravesado por venas marrones o negras llamadas matriz, entendemos por qué. La turquesa es un fosfato de cobre y aluminio que debe precisamente su color al cobre que contiene. Cuanto más concentrado está el cobre, más intenso es el azul. Las venas oscuras son las huellas de la roca huésped en la que se formó la turquesa, y es esta red natural la que hace que cada piedra sea absolutamente única.

    En la gemoterapia, la turquesa es una piedra de protección, comunicación y viaje. Actúa sobre el chakra de la garganta y ayuda a expresarse con autenticidad, a establecer límites saludables y a comunicarse con benevolencia. También es una piedra de protección para el viajero, utilizada durante milenios por quienes emprenden el camino. Los nativos americanos la consideran todavía hoy una piedra sagrada que conecta el cielo y la tierra.

    La turquesa combina muy bien con el lapislázuli (sabiduría y expresión), la cornalina (vitalidad y creatividad) o el cristal de roca (amplificación). Para su mantenimiento, ¡cuidado!: la turquesa es una piedra porosa y frágil. Nada de productos químicos, nada de perfumes, nada de agua prolongada. Límpiala con un paño suave y seco y recárgala a la luz de la luna. Con una dureza de 5 a 6 en la escala de Mohs, requiere un poco más de cuidado que otras piedras.