La pulsera de hematita es una joya que se hace sentir en la muñeca. Este negro metálico brillante como un espejo de acero, combinado con un peso significativamente superior al de otras pulseras de piedra, crea una sensación inmediata de anclaje físico. Se siente que se lleva, y ese es precisamente el punto. La hematita es un óxido de hierro cuya densidad excepcional recuerda en todo momento que uno está allí, en su cuerpo, con los pies en la tierra. Es una pulsera que gusta especialmente a los hombres por su aspecto bruto y metálico, pero que es adecuada para todo el mundo.
En litoterapia, la pulsera de hematita en la muñeca es la pulsera del anclaje concreto, de la fuerza y del paso a la acción. La hematita trabaja en el chakra raíz con una energía densa y directa que no deja lugar a la procrastinación o a la dispersión mental. En la muñeca, acompaña cada gesto con esta energía de puesta en movimiento: basta de reflexiones infinitas, se actúa. Es la piedra de los que piensan demasiado y hacen poco, de los que necesitan volver a conectar con su cuerpo y con la realidad. La tradición también le atribuye un refuerzo de la circulación sanguínea y una ayuda a la absorción de hierro, lo que resuena con su composición. La pulsera de hematita combina muy bien con el ojo de tigre (confianza y protección), la turmalina negra (doble anclaje) o el jaspe rojo (resistencia y vitalidad). Para un equilibrio entre fuerza y suavidad, el dúo de hematita y cuarzo rosa funciona bien. Para el mantenimiento, la hematita no soporta el agua prolongada. Retire su pulsera antes de la ducha y el deporte. Límpiela con un paño suave y recárguela sobre un cúmulo de cuarzo o a la luz de la luna.