La pulsera de piedra lunar es una joya incomparable. Ese velo nacarado que se desliza por la superficie de las perlas al mover la muñeca es la adularescencia, un fenómeno óptico propio de esta piedra. Blanco lechoso, reflejo azulado, a veces rosado: cada perla tiene su propia luz. En litoterapia, la piedra lunar es la piedra de la intuición y de los ciclos.
Acompaña las emociones suavemente, ayuda a reconectar con los sentimientos profundos y favorece el equilibrio hormonal. Llevada en la muñeca, permanece en contacto directo con la piel durante todo el día, difundiendo su suave energía de forma continua.
Es una piedra que a menudo se asocia con la feminidad, pero es igualmente adecuada para hombres que buscan calma interior y creatividad. La piedra lunar funciona muy bien con la amatista (calma reforzada), la labradorita (protección e intuición) o el cuarzo rosa (ternura).
Para su mantenimiento, un enjuague con agua limpia y una recarga a la luz de la luna una o dos veces al mes, eso es todo lo que necesita. Con una dureza de 6 a 6,5 en la escala de Mohs, simplemente quítese la pulsera antes de la ducha o de practicar deporte.