La pulsera de cuarzo rosa es a menudo la primera joya de piedra natural que se compra, y no es casualidad. Su suave color rosa agrada a todo el mundo, su precio sigue siendo asequible y sus virtudes en la gemoterapia se encuentran entre las más suaves y universales.
Piedra del chakra del corazón, el cuarzo rosa trabaja el amor en todas sus formas: amor propio, apertura a los demás, alivio de las penas emocionales, dulzura hacia las propias imperfecciones. Llevada en la muñeca, la pulsera de cuarzo rosa mantiene un contacto permanente con la piel y difunde esta energía envolvente a lo largo del día.
Es una piedra que se recomienda tanto a las personas que atraviesan un período emocionalmente difícil como a aquellas que simplemente desean cultivar más benevolencia en su vida diaria. El cuarzo rosa se asocia naturalmente con la amatista (calma mental), la piedra lunar (intuición y ciclos) o la malaquita (transformación y dejar ir).
Para el mantenimiento, basta con enjuagarla con agua limpia y recargarla con luz lunar una o dos veces al mes. Evita la exposición prolongada y directa al sol para preservar su tono rosado.