El collar de hematita es una joya de presencia inmediata en el hueco del cuello. Su color negro metálico, brillante como un espejo de acero, con un peso sorprendente que recuerda en cada momento que se lleva, confiere al collar un carácter rudo y afirmado. La hematita es un óxido de hierro, el mineral de hierro más abundante en la Tierra, y es esta concentración de hierro lo que le confiere su excepcional densidad y su brillo metálico único. Su nombre proviene del griego *haima* (sangre) porque produce un polvo de color rojo sangre cuando se raya. Los gladiadores romanos se la frotaban por el cuerpo antes de los combates para darse fuerza e invencibilidad, y la NASA ha identificado importantes depósitos de hematita en Marte, lo que da al planeta rojo su color característico.
En gemoterapia, el collar de hematita es conocido por sus propiedades de anclaje, fuerza y voluntad. Llevado en el cuello, actúa sobre el chakra raíz al mismo tiempo que cubre un amplio campo energético que reconecta con el cuerpo y lo concreto. Es una piedra que ayuda a dejar de pensar y a empezar a actuar, a poner los pies en la tierra cuando uno se pierde en sus pensamientos y a recuperar la determinación cuando la voluntad flaquea. Se recomienda a las personas que procrastinan, que viven demasiado en su cabeza o que se sienten desconectadas de la realidad. La tradición también le atribuye un fortalecimiento de la circulación sanguínea y una ayuda en la absorción de hierro. El collar de hematita combina muy bien con el ojo de tigre (confianza y protección), la turmalina negra (anclaje y protección reforzados) o el jaspe rojo (resistencia y vitalidad). Para su mantenimiento, la hematita no soporta el agua prolongada. Limpie su collar con un paño suave y recárguelo sobre un cúmulo de cuarzo o a la luz de la luna. Quítelo antes de la ducha y el deporte.