La piedra en bruto ojo de tigre tiene algo de tosco y poderoso a la vez. En su forma natural, antes de cualquier pulido, ya se adivinan las características bandas doradas y marrones a través de la superficie rugosa del cuarzo.
Y cuando la luz incide en un ángulo, aparece la chatoyance, ese reflejo vivo que hace toda la magia de esta piedra. En litoterapia, muchos practicantes prefieren el ojo de tigre en bruto para las sesiones de enraizamiento y protección: la estructura cristalina intacta difundiría una energía de confianza y fuerza más directa e intensa que una versión pulida.
Colocado en un escritorio, el ojo de tigre en bruto refuerza la concentración, la determinación y ayuda a tomar decisiones con seguridad.
Es una piedra muy apreciada por autónomos y emprendedores por esta energía de acción. En un espacio de vida, protege de las energías negativas y dinamiza la atmósfera. Sostenido en la mano durante una meditación, enraíza profundamente y refuerza el sentimiento de seguridad interior. Para su mantenimiento, basta con un enjuague con agua clara y una recarga al sol durante unas horas. El ojo de tigre es una piedra solar, adora la luz directa.