Manojo de salvia blanca y azul (mezcla) de California, de aproximadamente 10-11 cm.
Ideal para purificar un lugar u objetos.
La salvia blanca o salvia blanca de California (Salvia apiana) es una planta perenne originaria del desierto de California.
Sagrada para los pueblos nativos americanos, siempre se ha utilizado tradicionalmente en fumigaciones durante ceremonias chamánicas, rituales de purificación y curación; debe su nombre al latín "Salvare" que significa salvar, sanar...
Su humo es especialmente eficaz para purificar y clarificar energéticamente los lugares; su acción se extiende también a las personas y a los objetos.
Por lo tanto, ayuda a alejar energías y pensamientos negativos, miasmas y almas malévolas.
Una purificación se puede realizar al mudarse a una nueva vivienda o después de acontecimientos lamentables en un lugar, y con mayor regularidad en zonas de mucho tránsito como consultorios médicos, tiendas, hoteles, salones y oficinas...
Instrucciones de uso: Puede encender directamente el manojo/humo (lado de las hojas) o separar algunas hojas y encenderlas en un quemador adecuado (tradicionalmente en una concha de abulón).
Luego se apaga la llama abanicándola, lo que permite que las brasas consuman las hojas y produzcan así el humo que salva vidas.
Es necesario luego recorrer cada habitación completamente en el sentido de las agujas del reloj, con el haz o mechero en la mano, teniendo cuidado de difundir el humo de abajo a arriba en esquinas, recovecos, armarios, guardarropas y otros lugares de difícil acceso.
Es fundamental, una vez finalizada la fumigación, abrir puertas y ventanas para evacuar el humo denso y todo lo que éste transporta.
Para la purificación de una persona o un objeto, se sigue el mismo procedimiento, difundiendo el humo de abajo hacia arriba, de adelante hacia atrás.
Es importante realizar una purificación de forma tranquila y consciente; también se puede recitar una oración o un mantra al mismo tiempo para amplificar sus efectos.
Las cenizas residuales serán devueltas a nuestra madre tierra, esparcidas en la naturaleza o colocadas al pie de macetas para los habitantes de la ciudad.