El anillo de ametrina es una joya bicolor única en el dedo. Este degradado natural de violeta amatista y amarillo citrino sobre un cabujón engastado en plata crea un cuadro en miniatura de colores fusionados que fascina inmediatamente. Es el único cabujón de piedra natural que ofrece dos gemas en una, visible a simple vista, con esta transición de color que hace que cada anillo sea irreemplazable. La ametrina proviene esencialmente de la mina Anahí en Bolivia, nombrada así por la princesa indígena que la ofreció como dote al conquistador español que amaba. Una piedra bicolor nacida de un amor entre dos mundos, es todo un símbolo.
En la litoterapia, el anillo de ametrina en el dedo acompaña cada gesto con una energía de equilibrio, armonía y decisión lúcida. Siendo las manos la extensión directa de la voluntad y la acción, la ametrina en el dedo ayuda a actuar con esa claridad que surge cuando la intuición y la razón están alineadas. Es el anillo que se usa cuando hay que decidir, cuando se duda entre dos caminos, cuando se necesita reconciliar la cabeza y el corazón para avanzar. La parte de amatista aporta la perspectiva, la sabiduría y la intuición. La parte de citrino aporta la confianza, el optimismo y el paso a la acción. En el dedo, ambos se fusionan en cada gesto. Se recomienda a personas indecisas, a creativos que quieren combinar inspiración y productividad y a aquellos que buscan la armonía entre dos aspectos contradictorios de su vida. La ametrina combina bien con el cristal de roca (amplificación), la piedra lunar (intuición reforzada) o el cuarzo ahumado (enraizamiento y liberación). Para el mantenimiento, quítese el anillo antes de lavarse las manos con jabón. Un enjuague con agua clara y una recarga bajo la luz lunar son suficientes. Evite la exposición prolongada al sol directo para preservar el color violeta. Con una dureza de 7 en la escala de Mohs, es una piedra sólida y perfecta para el uso diario.