El anillo de cianita es una joya de un azul intenso y estructurado en el dedo. Este azul intenso, atravesado por las características estrías paralelas en un cabujón engastado en plata, tiene un brillo mineral único que atrae la mirada. Es un azul que tiene cuerpo, textura, profundidad, un azul que no se encuentra en ninguna otra piedra. La cianita, también llamada distena, es un silicato de aluminio que cristaliza en láminas aplanadas de una geometría fascinante. Su particularidad única en el mundo mineral es su anisotropía: su dureza varía según el eje del cristal, un fenómeno que fascina a los mineralogistas desde su descubrimiento.
En litoterapia, el anillo de cianita en el dedo acompaña cada gesto con una energía de alineación, verdad y coherencia interior. Siendo las manos la prolongación directa de la acción y la expresión, la cianita en el dedo ayuda a actuar de acuerdo con la verdad profunda, a expresar lo que realmente se piensa y a mantener la coherencia entre las intenciones y los actos. Es el anillo de quienes desean vivir alineados, sin contradicción entre su mundo interior y exterior. La cianita crea un canal fluido entre todos los chakras, y en el dedo, esta energía de alineación impregna cada interacción de una justeza natural. Se recomienda a los practicantes de terapias energéticas, a los meditadores y a todas las personas que sienten una disparidad entre lo que son y lo que muestran. Una ventaja única: la cianita no necesita purificación ni recarga, no retiene las energías negativas. El anillo de cianita combina bien con la amatista (espiritualidad y calma), el lapislázuli (sabiduría y verdad) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, quítese el anillo antes de lavarse las manos con jabón. Un enjuague con agua limpia es suficiente. Evite golpes directos debido a su dureza variable.