La sortija de obsidiana negra es una joya de poder discreto. Este negro absoluto, vítreo y brillante sobre un cabujón engastado en plata, tiene un magnetismo que atrae la mirada sin ser ostentoso. Es un anillo que dice algo de la persona que lo lleva: una cierta fuerza interior, una capacidad para mirar la verdad de frente. Los aztecas tallaban la obsidiana en espejos de adivinación para sus sacerdotes, y este vínculo entre la obsidiana y la verdad desnuda nunca ha desaparecido. Llevar una sortija de obsidiana negra es llevar un pequeño espejo de la verdad en el dedo.
En litoterapia, la sortija de obsidiana negra en el dedo acompaña cada gesto con una energía de protección radical y lucidez. Siendo las manos puntos de intercambio energético importantes, la obsidiana en el dedo protege en cada interacción: apretón de manos, contacto, intercambio. Es una piedra que repele las malas intenciones y ayuda a percibir lo no dicho en las relaciones. Se recomienda a las personas que trabajan en entornos tóxicos, que negocian con interlocutores difíciles o que necesitan protegerse en situaciones de manipulación. La obsidiana trabaja sobre el chakra raíz con un enraizamiento potente e inquebrantable. La obsidiana negra se asocia bien con el cuarzo rosa (para templar su energía cortante), la turmalina negra (doble protección) o el cristal de roca (claridad). Para el mantenimiento, quítate la sortija antes de lavarte las manos. Un enjuague con agua clara y una recarga a la luz de la luna son suficientes. Con una dureza de 5 a 5,5 en la escala de Mohs, protégela de los golpes.