Las joyas de pirita tienen un aspecto que contrasta con el de otras piedras naturales. Su brillo dorado metálico, casi como un espejo, aporta inmediatamente un toque tosco y asertivo a cualquier joya. La pirita es un sulfuro de hierro cuyo nombre proviene del griego pyros (fuego): golpeada contra un sílex, produce chispas.
Los incas la utilizaban como espejo, los buscadores de oro la confundían regularmente con el metal precioso, de ahí su apodo de «oro de los tontos». Hoy en día, la pirita se ha ganado un verdadero lugar en la gemoterapia y en la joyería natural por su poderosa energía y su estética única.
En gemoterapia, la pirita es una piedra de anclaje, vitalidad y abundancia.
Trabaja principalmente en el chakra del plexo solar (3er chakra) y fortalece la confianza en uno mismo, la determinación y la capacidad de materializar proyectos. Es una piedra que se recomienda a menudo a emprendedores, a personas en reconversión o a aquellos que necesitan un impulso para pasar a la acción. También es conocida por sus propiedades protectoras, especialmente contra las ondas electromagnéticas.
La pirita combina bien con el ojo de tigre (confianza y protección), la citrina (abundancia y optimismo) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, atención: la pirita no tolera el agua. Límpiela únicamente mediante sahumerio con salvia blanca o palo santo, y recárguela al sol durante unas horas o sobre un racimo de cristal de roca.