Los accesorios de selenita tienen un encanto especial en el universo de las piedras naturales. Su blanco nacarado, luminoso, casi etéreo, confiere a cada joya un aspecto puro y relajante. La selenita debe su nombre a Selene, la diosa griega de la luna, y al ver sus reflejos satinados jugar con la luz, se entiende inmediatamente por qué.
Es una variedad de yeso cristalizado, más rara en joyería que otras piedras, lo que hace que cada pieza sea aún más preciosa.
En litoterapia, la selenita se considera una de las piedras de purificación más potentes.
Limpia las energías estancadas, aclara la mente y eleva la vibración de un espacio o una persona. Trabaja principalmente sobre el chakra coronal y el chakra del tercer ojo, favoreciendo la meditación, la intuición y la conexión espiritual. Lo que hace única a la selenita es que se dice que nunca necesita ser purificada por sí misma: se recarga sola e incluso puede recargar otras piedras puestas en contacto con ella.
La selenita combina a la perfección con la amatista (calma espiritual), el cristal de roca (amplificación) o la piedra lunar (intuición femenina). Para su cuidado, atención: la selenita es muy sensible al agua.
Nunca la enjuagues, nunca la expongas a un contacto prolongado con la humedad. Purifícala mediante la fumigación con salvia blanca o simplemente colocándola a la luz de la luna.