Las joyas de septaria fascinan por sus patrones. Este juego de amarillo dorado, marrón terroso y gris que se recorta en formas geométricas irregulares da a cada piedra la apariencia de una piel de dragón o de un caparazón de tortuga fosilizado. La septaria es un nódulo sedimentario formado hace millones de años en el fondo de los océanos. Al secarse, el lodo calcáreo se agrietó siguiendo líneas de tensión naturales (las septae, de ahí su nombre), y estas grietas se llenaron de calcita amarilla y aragonita marrón con el tiempo. Cada septaria es el resultado de un proceso geológico único, lo que garantiza que no haya dos piedras iguales. Se encuentra principalmente en Madagascar, Marruecos y Estados Unidos.
En litoterapia, la septaria es una piedra de confianza en uno mismo, de expresión oral y de enraizamiento. Trabaja sobre el chakra del plexo solar y el chakra raíz, combinando seguridad interior y estabilidad emocional. Es una piedra particularmente recomendada para personas que tienen que hablar en público, defender sus ideas o afirmar su posición en un grupo. La septaria da peso a las palabras y solidez a la postura. También se recomienda a personas que carecen de confianza en situaciones sociales, que tienen dificultades para imponerse o que buscan desarrollar su carisma natural sin actuar.
La septaria combina bien con el ojo de tigre (confianza y protección), la cornalina (expresión y creatividad) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, la septaria contiene calcita y aragonita, dos minerales sensibles a los ácidos y la sal. Límpiela únicamente con agua limpia y recárguela con luz solar suave o sobre un cúmulo de cuarzo. Con una dureza variable de 3.5 a 7 según las zonas de la piedra (la calcita es más blanda, el cuarzo más duro), evite los golpes directos.