Las joyas de shattuckita lucen un azul inolvidable. Este azul profundo e intenso, a veces casi turquesa, a veces cobalto, a menudo mezclado con vetas de crisocola verde o malaquita, confiere a cada piedra un carácter único y vibrante. La shattuckita es un silicato de cobre hidratado, descubierto por primera vez en la mina Shattuck en Bisbee, Arizona, a principios del siglo XX. Es una piedra rara, que se encuentra en las zonas de oxidación de los yacimientos de cobre, a menudo en compañía de crisocola, azurita y malaquita. Esta convivencia mineral a veces da lugar a espectaculares piedras multicolores donde el azul de la shattuckita se mezcla con el verde de la crisocola y el turquesa de la malaquita.
En litoterapia, la shattuckita es considerada una piedra de verdad, comunicación espiritual y clarividencia. Trabaja en el chakra de la garganta y el chakra del tercer ojo con una energía directa y sin concesiones. Mientras que la calcedonia suaviza la palabra y la aguamarina la fluidifica, la shattuckita impulsa a decir la verdad profunda, aquella que no nos atrevemos a formular, aquella que transforma. Es una piedra que se recomienda a personas que viven en lo no dicho, que guardan secretos que los carcomen o que necesitan comunicarse con total autenticidad. También es muy apreciada por médiums y practicantes de sanación energética por su capacidad para abrir los canales de percepción intuitiva.
La shattuckita se asocia magníficamente con la crisocola (expresión emocional suave), la azurita (visión interior) o el cristal de roca (amplificación). El dúo shattuckita y amatista también es muy potente para combinar verdad y sabiduría. Para su cuidado, atención: la shattuckita es una piedra blanda con una dureza de 3,5 en la escala de Mohs. Como contiene cobre, no se debe usar sal ni agua prolongada. Límpiela con un paño suave y seco o mediante sahumerio con salvia blanca y recárguela a la luz lunar.