Las joyas de Tiffany Stone se encuentran entre las más raras y visualmente impactantes de nuestra colección. Esta mezcla de violeta, lavanda, crema, blanco y a veces amarillo pálido le da a cada piedra un patrón jaspeado único, casi onírico, que se asemeja a un cielo de aurora pintado en acuarela. La Tiffany Stone no es un mineral único, sino una roca compuesta por varios minerales: principalmente bertrandita y fluorita, con ópalo, cuarzo, calcita y a veces manganeso que aporta los tonos violetas. Y esto es lo que la hace excepcional: solo proviene de un lugar en el mundo, la mina Brush Wellman (ahora Materion) en las montañas Spor de Utah, Estados Unidos. Esta mina es una explotación de berilio, y la Tiffany Stone es un subproducto que no se encuentra en ninguna otra parte de la tierra.
En gemoterapia, la Tiffany Stone es una piedra de intuición, transformación espiritual y conexión con los planos sutiles. Trabaja sobre el chakra del tercer ojo y el chakra coronal con una energía suave pero profunda. Es una piedra que ayuda a desarrollar las capacidades intuitivas, a acceder a estados de conciencia expandidos durante la meditación y a comprender los mensajes sutiles que la vida nos envía. Se recomienda a las personas que sienten que tienen una sensibilidad espiritual pero no logran desarrollarla, a los meditadores que buscan profundizar su práctica y a aquellos que atraviesan un período de cuestionamiento existencial. La presencia de fluorita en su composición también aporta una dimensión de claridad mental y estructuración del pensamiento.
La Tiffany Stone combina magníficamente con la amatista (espiritualidad y apaciguamiento), la labradorita (protección intuitiva) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, atención: la Tiffany Stone es una roca compuesta de dureza variable (4 a 6 en la escala de Mohs según las zonas). Límpiela con un paño suave ligeramente húmedo y recárguela a la luz lunar. Evite la sal y los productos químicos. Su componente de fluorita es sensible a los golpes.