Las joyas de unakita tienen un encanto inmediato gracias a su mezcla de colores única. Este verde oliva moteado de rosa salmón y a veces con toques de marrón crea patrones orgánicos que recuerdan a un paisaje de colinas en primavera. La unakita no es un mineral único, sino una roca, compuesta por tres minerales entrelazados: epidota (verde), feldespato ortosa (rosa) y cuarzo (translúcido). Es esta combinación natural la que le confiere su aspecto tan característico. Su nombre proviene de las montañas Unaka en Carolina del Norte, Estados Unidos, donde fue descrita por primera vez. Es una piedra todavía discreta en el mundo de la gemoterapia, pero quienes la descubren ya no la sueltan.
En gemoterapia, la unakita es una piedra de equilibrio emocional, curación progresiva y paciencia. Trabaja en el chakra del corazón con una energía muy particular: no fuerza nada, acompaña. Su mezcla natural de verde (crecimiento, renovación) y rosa (amor, dulzura) simboliza perfectamente lo que hace: ayudar a crecer emocionalmente mientras nos tratamos con ternura. Es una piedra que se recomienda para digerir las experiencias del pasado a nuestro propio ritmo, liberar las emociones reprimidas sin trauma y avanzar hacia un equilibrio interior duradero. También se recomienda a las mujeres embarazadas: la tradición le atribuye virtudes de acompañamiento del embarazo y de apoyo a la fertilidad.
La unakita se asocia naturalmente con el cuarzo rosa (dulzura y amor), la rodonita (cicatrización emocional) o el jaspe (enraizamiento y paciencia). Para su mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga a la luz lunar o en la tierra son suficientes. La tierra es un método de recarga muy adecuado para esta piedra telúrica y orgánica. Con una dureza de 6 a 7 en la escala de Mohs, es una piedra resistente y agradable de llevar a diario.