La pulsera de epidota es una joya de crecimiento para la muñeca. Su intenso verde pistacho, a veces oliva, con un característico brillo vítreo, confiere a cada cuenta una profundidad de color terroso y vivo. Cada cuenta tiene sus propios matices de verde, algunas más claras y translúcidas, otras más oscuras y opacas, creando un degradado natural con carácter. La epidota toma su nombre del griego epidosis (aumento), y esto ya es una declaración de intenciones: es la piedra que hace crecer todo lo que toca.
En litoterapia, la pulsera de epidota en la muñeca difunde continuamente una energía de amplificación, crecimiento y transformación acelerada. La epidota es única en el mundo de las piedras: no aporta una energía propia, sino que multiplica lo que ya existe en ti. En la muñeca, acompaña cada gesto con esa fuerza de amplificación que impulsa el crecimiento personal, acelera los procesos de cambio y saca del estancamiento. Es la pulsera de quienes quieren crecer, evolucionar, transformar su vida y están listos para ver cómo se aceleran los resultados. Se recomienda a personas inmersas en un trabajo de desarrollo personal, a emprendedores que quieren ver despegar su proyecto y a todos aquellos que sienten que su vida necesita un empujón. Pero la epidota amplifica todo sin distinción: asóciala con el cuarzo rosa si necesitas dulzura en el crecimiento, con la amatista para la sabiduría, o con la turmalina negra para la protección. La pulsera de epidota también funciona con el cristal de roca para una doble amplificación notable. Para su mantenimiento, basta con un enjuague con agua clara y una recarga a la luz de la luna o al sol suave. Con una dureza de 6 a 7 en la escala de Mohs, quítate la pulsera antes de la ducha y el deporte.