La pulsera de granate es una joya que calienta la muñeca tanto como la energía. Estas perlas de un rojo oscuro y profundo, a veces casi negras bajo ciertas luces, a veces un burdeos luminoso cuando el sol las atraviesa, tienen un magnetismo discreto que atrae sin exagerar. Es un rojo que no grita, irradia. En la muñeca, la pulsera de granate mantiene un contacto permanente con la piel y difunde continuamente su energía de regeneración. En litoterapia, el granate trabaja sobre el chakra raíz con una energía de fuerza vital, pasión y resistencia. Es la piedra que se lleva cuando hay que resistir a largo plazo, atravesar un período de esfuerzo prolongado o recuperar energía física cuando el cuerpo ya no puede más.
La pulsera de granate también es muy apreciada por los deportistas de resistencia. Su reputación como piedra que refuerza la circulación sanguínea y apoya el esfuerzo físico en la tradición la convierte en una compañera para correr, hacer senderismo o sesiones intensas. El granate combina muy bien con el jaspe rojo (anclaje y resistencia reforzados), la cornalina (creatividad y acción) o el ojo de tigre (confianza y protección). Para un equilibrio entre fuego y dulzura, el dúo de granate y cuarzo rosa atempera la intensidad con ternura. Para el mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga al sol o sobre un racimo de cuarzo son suficientes. Con una dureza de 6,5 a 7,5 en la escala de Mohs, es una piedra sólida que aguanta el día a día e incluso el deporte.