La pulsera de obsidiana negra es la pulsera de protección más radical en la gemoterapia. Este negro profundo, brillante y vítreo en la muñeca, tiene una presencia que no pasa desapercibida. La obsidiana negra es un vidrio volcánico, nacido de la lava fundida enfriada en segundos, y esta violencia de origen se encuentra en la potencia de su energía. Es una pulsera que divide: quienes la adoran no pueden prescindir de ella, quienes la encuentran demasiado intensa la retiran al cabo de unos días. No hay término medio con la obsidiana negra, y es precisamente eso lo que la hace tan especial.
En gemoterapia, la pulsera de obsidiana negra en la muñeca funciona como un espejo protector. Devuelve las energías negativas a su origen y protege a su portador de las influencias externas. Pero cuidado, también es una piedra que confronta: saca a la superficie emociones ocultas, verdades que preferimos ignorar, patrones repetitivos que aún no hemos resuelto. Por eso se recomienda a personas dispuestas a un trabajo profundo, no como primera piedra. La pulsera de obsidiana negra trabaja sobre el chakra raíz con un anclaje potente e incondicional. La obsidiana negra combina bien con el cuarzo rosa (indispensable para suavizar su energía), la turmalina negra (doble escudo) o el cristal de roca (claridad y purificación). Para el mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga a la luz lunar son suficientes. Con una dureza de 5 a 5,5 en la escala de Mohs, se raya más fácilmente que el cuarzo, evite los golpes.