La pulsera de serpentina es una joya con un verde orgánico y terroso que atrae por su naturalidad. Este verde oliva, a veces claro y translúcido, a veces oscuro y veteado, tiene un toque salvaje y vivaz en la muñeca que no se parece a ninguna otra piedra verde. Cada cuenta tiene sus propios matices, sus propios patrones, y el degradado natural resultante le da a cada pulsera un carácter único. La serpentina toma su nombre de su parecido con la piel de una serpiente, y es este vínculo con la serpiente lo que fundamenta sus propiedades más profundas en la litoterapia: la renovación, la muda, la transformación.
En litoterapia, la pulsera de serpentina en la muñeca difunde continuamente una energía de renovación, desintoxicación y liberación de viejos patrones. La serpentina trabaja en el chakra del corazón y el chakra raíz, creando un puente entre el enraizamiento terrestre y la apertura emocional. Es una piedra que ayuda a soltar lo que ya no sirve: hábitos tóxicos, emociones estancadas, lazos que aprisionan. En la muñeca, acompaña cada gesto con esta energía de transformación suave. Se recomienda a personas en plena transición de vida, a practicantes de yoga que trabajan la energía kundalini y a aquellos que sienten que necesitan renovarse. La pulsera de serpentina combina bien con la malaquita (transformación profunda), el jade (sabiduría y armonía) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga a la luz lunar o en la tierra son suficientes. Con una dureza de 3 a 6 en la escala de Mohs según la variedad, quítate la pulsera antes de ducharte y hacer deporte.