El collar de topacio es una joya de luz en el hueco del cuello. Ya sea azul cielo, dorado o rosa, el topacio capta la luz con un brillo y una transparencia que rivalizan con las piedras más preciosas. Usado en collar, el topacio se encuentra naturalmente entre el chakra de la garganta y el chakra del corazón, lo que lo convierte en una ubicación ideal según su color: el topacio azul trabaja en la expresión serena y la comunicación sincera, el topacio dorado (imperial) irradia confianza y optimismo a nivel del plexo solar. Los faraones de Egipto asociaban el topacio dorado con el dios Ra y el poder del sol, y en la Edad Media se pensaba que un collar de topacio protegía de los venenos y la locura.
En litoterapia, el collar de topacio es reconocido por sus propiedades de alegría, creatividad y generosidad. El topacio azul calma las tensiones, facilita la comunicación y ayuda a expresar las emociones con claridad. El topacio dorado atrae la abundancia, refuerza la confianza en uno mismo y estimula la creatividad. Es una piedra que irradia y que impulsa al optimismo sin forzar. El topacio se asocia bien con el citrino (optimismo y prosperidad), la amatista (calma y profundidad) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, basta con un enjuague con agua clara y una recarga con luz lunar. Evite la exposición prolongada y directa al sol sobre el topacio azul, que puede palidecer con el tiempo. Con una dureza de 8 en la escala de Mohs, el topacio es muy resistente en el uso diario.