El collar de apatita es una joya que sorprende por su azul. Este azul verdoso luminoso, fresco, a veces casi neón, tiene una viveza que atrae la mirada de inmediato. Llevada como collar, la apatita se encuentra naturalmente cerca del chakra de la garganta, exactamente donde mejor funciona. Es una ubicación ideal para esta piedra, una de cuyas virtudes principales es facilitar la comunicación y la expresión clara de las ideas. La apatita debe su nombre al griego apatan (engañar), ya que durante mucho tiempo se confundió con piedras más conocidas como la turmalina o la aguamarina debido a la diversidad de sus colores.
En litoterapia, el collar de apatita es reconocido por sus propiedades de motivación, claridad mental y comunicación. Es una piedra que ayuda a formular las ideas con claridad, a encontrar la motivación para alcanzar los objetivos y a liberarse de pensamientos confusos o dispersos. En el cuello, trabaja simultáneamente en el chakra de la garganta (expresión) y el chakra del tercer ojo (concentración e intuición). Se recomienda para estudiantes en período de exámenes, personas que deben hablar en público y aquellos que necesitan reenfocarse en sus prioridades. La tradición también le atribuye un efecto saciante que acompaña los procesos de reequilibrio alimentario. La apatita combina bien con la sodalita (claridad mental reforzada), la amatista (concentración y calma) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, limpie su collar con agua limpia y recárguelo a la luz lunar. Evite la exposición prolongada al sol directo. Con una dureza de 5 en la escala de Mohs, la apatita es blanda, quítese el collar antes de la ducha y el deporte.