El collar de ágata es una joya que sorprende por su diversidad. Cada variedad de ágata ofrece un resultado completamente diferente: las bandas grises y rosadas del ágata botswana, las inclusiones vegetales del ágata musgosa, el negro profundo del ágata negra, los tonos cálidos del ágata cornalina. Es esta riqueza la que hace que cada collar de ágata sea único. En litoterapia, el ágata es una piedra de equilibrio y estabilidad que trabaja principalmente en el chakra raíz. Usada alrededor del cuello, proporciona un anclaje suave y constante, ayuda a calmar las emociones desbordadas y fomenta una sensación de seguridad interior.
Es una piedra progresiva, nunca brutal, adecuada tanto para principiantes como para personas sensibles.
El ágata se asocia naturalmente con el jaspe (anclaje reforzado), el cuarzo rosa (suavidad emocional) o el cristal de roca (amplificación). Para su mantenimiento, un enjuague con agua limpia y una recarga con sol suave o luz lunar una o dos veces al mes son suficientes. Con una dureza de 6,5 a 7 en la escala de Mohs, es una piedra sólida que soporta muy bien el uso diario.