El collar de amazonita es una joya de frescura inmediata. Este verde agua suave y luminoso, a veces ligeramente turquesa, llevado en el hueco del cuello, aporta un toque de ligereza y serenidad que pocas piedras pueden igualar. Y su colocación en forma de collar no es trivial: la amazonita trabaja sobre el chakra de la garganta y el chakra del corazón, exactamente las dos zonas que el collar cubre naturalmente. Esto la convierte en una de las joyas más coherentes en litoterapia, ya que la piedra está exactamente donde mejor actúa. La máscara funeraria de Tutankamón contenía amazonita, prueba de que los egipcios ya reconocían su valor hace más de 3.000 años.
En litoterapia, el collar de amazonita es conocido por sus propiedades de calma, armonía y comunicación sincera. Llevado en el cuello, crea un puente entre lo que se siente (corazón) y lo que se expresa (garganta). Es una piedra que ayuda a decir las cosas con precisión y benevolencia, a establecer límites sin agresividad y a comunicarse de forma auténtica. Se recomienda a las personas que reprimen sus emociones, que tienen dificultades para decir no o que buscan calmar un conflicto interno entre lo que piensan y lo que dicen. La amazonita combina muy bien con el cuarzo rosa (suavidad emocional), la piedra lunar (intuición y feminidad) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga con luz lunar son suficientes. Evite la exposición prolongada al sol directo, que puede atenuar su color. Con una dureza de 6 a 6,5 en la escala de Mohs, se puede llevar a diario sin problemas.