El collar de azurita es una joya de rara intensidad cromática para lucir en el cuello. Este azul cobalto, profundo y vibrante, es el azul más denso que la naturaleza puede ofrecer. Los pintores del Renacimiento molían la azurita para obtener un pigmento de una riqueza incomparable, y es este mismo azul el que usted lleva alrededor del cuello. Miguel Ángel, Rafael, Giotto, todos pintaron con azurita en sus obras más célebres. Llevada en forma de collar, la azurita se encuentra cerca del chakra de la garganta y del chakra del tercer ojo, los dos centros en los que trabaja prioritariamente. Es una ubicación ideal para una piedra cuya principal virtud es la apertura de la percepción interior.
En litoterapia, el collar de azurita es reconocido por sus propiedades de intuición profunda, visión interior y expansión de la conciencia. Es una piedra que abre las puertas de la percepción, que ayuda a ver más allá de las apariencias y a comprender las situaciones con una mayor lucidez. En el cuello, trabaja continuamente en el tercer ojo y acompaña cada momento del día con esta profundidad de visión. Se recomienda para la meditación profunda, el desarrollo de la intuición y la comprensión de patrones inconscientes. La azurita se asocia naturalmente con la amatista (espiritualidad y calma), el lapislázuli (sabiduría y expresión) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, tenga cuidado: la azurita es delicada con una dureza de 3,5 a 4 en la escala de Mohs. Como contiene cobre, no use sal ni la sumerja en agua por mucho tiempo. Limpie su collar con un paño suave y seco o mediante fumigación con salvia blanca y recárguelo a la luz lunar.