El collar de larimar es una joya que lleva los colores del mar Caribe alrededor de tu cuello. Este azul cielo, mezclado con blanco y turquesa pálido, con patrones nubosos únicos en cada piedra, evoca las aguas cristalinas y el cielo tropical. El larimar es una variedad de pectolita que se encuentra en un solo lugar del mundo, en las montañas de Barahona en la República Dominicana. Fue descubierto en 1974 por el geólogo Miguel Méndez, quien lo bautizó combinando el nombre de su hija, Larissa, con la palabra española mar. Llevado como collar, el larimar se encuentra naturalmente entre el chakra de la garganta y el chakra del corazón, una ubicación ideal para esta piedra que conecta la expresión sincera con la apertura emocional.
En litoterapia, el collar de larimar es conocido por sus propiedades de paz profunda, serenidad y desapego. Es una piedra que calma la ira reprimida, alivia la ansiedad y ayuda a aceptar lo que no se puede cambiar. Alrededor del cuello, acompaña cada respiración con esa dulzura caribeña que relaja y libera. Se recomienda a personas estresadas, a quienes cargan con demasiado peso sobre sus hombros y a las mujeres durante el embarazo por su energía reconfortante. El larimar combina maravillosamente con la piedra lunar (dulzura y feminidad), la amatista (calma espiritual) o el cuarzo rosa (amor incondicional). Para su cuidado, evite la exposición prolongada al sol directo que puede palidecer su azul. Límpielo con agua clara y recárguelo a la luz de la luna. Con una dureza de 4,5 a 5 en la escala de Mohs, quítatelo antes de la ducha y de hacer deporte.