La howlite en bruto es una piedra de una suavidad inmediata. Su blanco porcelana, recorrido por finas vetas grises, tiene un aspecto marmoleado natural relajante incluso en su forma bruta, sin pulir. Los nódulos de howlite en bruto tienen formas orgánicas, redondeadas, a veces en forma de coliflor, con una superficie mate y suave al tacto que invita a la manipulación. Es una piedra que dan ganas de tomar en la mano, de girar entre los dedos, de guardar en el bolsillo. Y es precisamente en la mano donde empieza a actuar.
En litoterapia, la howlite en bruto es apreciada por su energía de calma profunda, paciencia y ralentización mental en su forma más directa. Colocada en la mesita de noche, es la aliada de los insomnes cuyo cerebro se niega a apagarse. Sobre un escritorio, ayuda a estudiar y a absorber nueva información con calma y método. Sostenida en la mano durante un momento de estrés, frena los pensamientos desbocados y devuelve la calma en pocos minutos. También es una piedra ideal para niños inquietos o coléricos, colocada en su habitación para suavizar el ambiente. La howlite trabaja sobre el chakra coronal y actúa como un ralentizador natural de la mente.
Para su mantenimiento, preste atención a la porosidad de la howlite. No la deje en remojo en agua, no la ponga en contacto con aceites o productos químicos. Un paño suave y seco es suficiente para la limpieza. Recárguela a la luz lunar. Con una dureza de 3,5 en la escala de Mohs, manipúlela con un mínimo de suavidad.