La piedra bruta labradorita es la labradorita en su expresión más natural: sin tallar, sin pulir, simplemente el mineral tal como sale de la tierra con sus reflejos azules, verdes y dorados que aparecen al menor cambio de luz. Es en esta forma donde la labradorescencia es la más sorprendente, casi mágica cuando se gira la piedra entre los dedos.
En litoterapia, la labradorita bruta es particularmente apreciada por sus propiedades de protección energética. Colocada en una habitación, actúa como un escudo que absorbe las energías negativas del ambiente. En una consulta, una oficina o un salón, purifica la atmósfera y protege a las personas presentes de la fatiga emocional.
La labradorita bruta también se utiliza en meditación, sostenida en la mano para fortalecer la intuición y la confianza en uno mismo. Para su mantenimiento, basta con un enjuague con agua clara una o dos veces al mes y una recarga con luz lunar. La fumigación con salvia blanca también funciona muy bien para piezas más grandes.