La pirita en bruto es un verdadero espectáculo mineral. Es una de las pocas piedras que forma cubos naturales casi perfectos, como si alguien los hubiera tallado. Estas formas geométricas naturales fascinan tanto a coleccionistas como a practicantes de litoterapia. Con su brillo metálico dorado que capta la luz, una pirita en bruto colocada en un escritorio o estante nunca pasa desapercibida.
En litoterapia, la forma en bruto se considera la más potente para esta piedra: la estructura cristalina intacta favorecería una difusión de energía de arraigo, vitalidad y abundancia más directa e intensa. Colocada en un escritorio, la pirita en bruto refuerza la concentración, la determinación y ayuda a materializar proyectos.
Es una piedra muy apreciada por emprendedores y autónomos por su energía de prosperidad. En un espacio vital, aporta una dinámica positiva y protege de las ondas electromagnéticas. Para su mantenimiento, regla absoluta: nunca agua sobre la pirita. El hierro que contiene se oxida al contacto con la humedad.
Purifícala mediante sahumerio con salvia blanca o palo santo, y recárgala al sol durante unas horas o sobre un cúmulo de cristal de roca.