La pulsera de dioptasa es una joya de un verde potente en la muñeca. Este verde esmeralda intenso y saturado le da a cada cuenta un brillo profundo que no se parece a ninguna otra piedra verde. Es un verde más vibrante que la malaquita, más saturado que la aventurina, casi tan profundo como la esmeralda, pero con una energía completamente diferente. Cada cuenta tiene sus propios matices y su propia transparencia, creando una pulsera viva y cautivadora. La dioptasa es un silicato de cobre cuyo verde proviene del mismo cobre, y cuando la luz atraviesa una cuenta translúcida, el resultado es espectacular.
En litoterapia, la pulsera de dioptasa en la muñeca difunde continuamente una energía de liberación emocional, de curación del corazón y de presencia. La dioptasa trabaja en el chakra del corazón con una intensidad que pocas piedras verdes alcanzan. No es una piedra de dulzura como el cuarzo rosa: es una piedra de liberación. Ayuda a cortar los lazos emocionales que aprisionan, a perdonar lo que parece imperdonable y a liberarse de los patrones de dependencia afectiva. En la muñeca, acompaña cada gesto con esta energía de desapego sano y de presencia en el instante. Se recomienda a las personas que se aferran al pasado, que no pueden soltar una relación o un recuerdo, o que necesitan liberarse de un patrón emocional repetitivo. También es una piedra de plena conciencia que ayuda a vivir aquí y ahora en lugar de en los remordimientos o las proyecciones. La pulsera de dioptasa se asocia bien con el cuarzo rosa (dulzura para templar la intensidad), la malaquita (transformación profunda) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, no usar sal, productos químicos ni golpes. Limpie su pulsera con un paño suave ligeramente húmedo y recárguela a la luz de la luna. Con una dureza de 5 en la escala de Mohs, úsela sola en la muñeca y quítesela antes de la ducha y el deporte.