La pulsera de serafinita es una joya de gracia en la muñeca. Este verde intenso, con sus reflejos plateados y plumosos, confiere a cada perla un motivo de alas en miniatura que brillan con cada movimiento de la mano. Es una pulsera que fascina de inmediato por sus reflejos cambiantes, como si pequeños destellos de luz angelical danzaran dentro de cada perla. La serafinita solo se encuentra en un único yacimiento en el mundo, cerca del lago Baikal en Siberia, y esta rareza geográfica hace que cada pulsera sea aún más preciosa.
En litoterapia, la pulsera de serafinita en la muñeca difunde continuamente una energía de conexión angelical, curación espiritual y dulzura divina. La serafinita actúa sobre el chakra del corazón con una energía que no solo abre el corazón a nivel humano: lo abre a las dimensiones espirituales. En la muñeca, acompaña cada gesto con esa gracia que da la impresión de ser guiado y protegido por algo más grande que uno mismo. Es la pulsera para aquellos que buscan una conexión espiritual suave y luminosa, no en la intensidad sino en la gracia. Se recomienda a las personas que se sienten solas en su camino, a los practicantes de terapias energéticas, a quienes atraviesan una prueba y necesitan sentir una presencia benévola y a todos aquellos que desean elevar su día a día a un nivel de conciencia más luminoso. La pulsera de serafinita combina magníficamente con la amatista (sabiduría y espiritualidad), la kunzita (amor divino), la piedra lunar (intuición y dulzura) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, no usar sal ni productos químicos. Limpie su pulsera con un paño suave ligeramente húmedo y recárguela a la luz de la luna. Con una dureza de 2 a 4 en la escala de Mohs, úsela sola en la muñeca y quítesela antes de ducharse y de cualquier actividad física.