La pulsera de piedra tiffany es una joya de absoluta rareza en la muñeca. Cada cuenta exhibe sus propias gradaciones de violeta, crema, lavanda y blanco que se fusionan en patrones únicos tipo acuarela. En la muñeca, la alineación de estas cuentas crea un cuadro impresionista viviente, una gradación de colores suaves y difuminados que ningún artista podría reproducir. Es una pulsera que fascina inmediatamente y siempre provoca la misma pregunta: "¿qué piedra es esa?". La piedra tiffany es una roca compuesta opalizada que se encuentra en un solo lugar del mundo, la mina Brush Wellman en Utah.
En litoterapia, la pulsera de piedra tiffany en la muñeca difunde continuamente una energía de conexión espiritual, intuición y apertura psíquica. Su composición múltiple (ópalo, fluorita, bertrandita, cuarzo, calcita) crea una sinergia rara que trabaja simultáneamente en el chakra del tercer ojo y el chakra coronal. En la muñeca, acompaña cada gesto con esta percepción elevada que agudiza la intuición y abre los canales de comunicación sutil. Es la pulsera de médiums, canalizadores, practicantes de sanación energética y de todos aquellos que desarrollan sus capacidades psíquicas. También se recomienda a personas en búsqueda de sentido espiritual y a aquellos que buscan una piedra de meditación potente y rara. Su composición de ópalo aporta fluidez intuitiva, la fluorita la estructuración mental, el cuarzo la amplificación. Es un cóctel mineral único que combina cinco piedras en una. La pulsera de piedra tiffany combina magníficamente con la amatista (sabiduría y espiritualidad), la sugilita (conexión con planos superiores), la lepidolita (calma y estabilización) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, no usar sal ni productos químicos. Un enjuague con agua limpia y una recarga a la luz lunar son suficientes. Con una dureza de 5,5 a 6,5 en la escala de Mohs, quítese la pulsera antes de la ducha y el deporte.