La pulsera de turmalina verde es una joya de vitalidad en la muñeca. Este verde intenso y luminoso confiere a cada perla un brillo vivaz que evoca la naturaleza en su estado más vibrante. Es un verde más profundo que la aventurina, más luminoso que el jade, con esa vivacidad propia de las turmalinas que capta la luz desde todos los ángulos. La turmalina verde, también llamada verdelita, posee propiedades piroeléctricas y piezoeléctricas reales que la hacen interactuar con los campos eléctricos, una particularidad física que fundamenta sus propiedades en la gemoterapia.
En gemoterapia, la pulsera de turmalina verde en la muñeca difunde continuamente una energía de vitalidad, regeneración profunda y renovación. La turmalina verde trabaja sobre el chakra del corazón con una energía de naturaleza viva que regenera tanto el cuerpo como la mente. Es una piedra que no se limita a dar un impulso: revitaliza en profundidad, como la primavera que renueva la tierra después del invierno. En la muñeca, acompaña cada gesto con esta energía de savia ascendente y de vida que retoma sus derechos. Se recomienda en periodos de convalecencia, después de un agotamiento, en fases de fatiga crónica o simplemente cuando el cuerpo y la mente necesitan recargarse en profundidad. También es una piedra apreciada por los deportistas por su reputación de fortalecer la resistencia y la recuperación. La pulsera de turmalina verde combina maravillosamente con el cuarzo rosa (suavidad y regeneración), la turmalina negra (protección y anclaje), la aventurina verde (suerte y optimismo) o el cristal de roca (amplificación). Para su mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga con luz lunar o sol suave son suficientes. Con una dureza de 7 a 7,5 en la escala de Mohs, es una pulsera muy resistente que soporta el día a día e incluso el deporte sin inmutarse.