La pulsera de unakita es una joya de paciencia y armonía en la muñeca. Esta mezcla natural de verde oliva y rosa salmón le da a cada cuenta un patrón moteado único, como si la naturaleza hubiera mezclado el bosque y la arcilla en la misma piedra. Es una pulsera que tiene carácter sin ser ostentosa, con tonos tierra que combinan naturalmente con cualquier atuendo. Cada cuenta tiene su propia proporción de verde y rosa, creando un degradado orgánico vibrante en la muñeca.
En litoterapia, la pulsera de unakita en la muñeca difunde continuamente una energía de curación progresiva, paciencia e integración emocional. La unakita es la piedra de aquellos que sanan a su ritmo, no al de los demás. Su mezcla de tres minerales (epidota, feldespato, cuarzo) crea una energía compuesta que trabaja en varios planos al mismo tiempo: el verde de la epidota favorece el crecimiento y la renovación, el rosa del feldespato abre el corazón y suaviza, el cuarzo amplifica el conjunto. En la muñeca, acompaña cada gesto con esta energía de transformación paciente. Es la pulsera que se lleva cuando uno se reconstruye después de una prueba, cuando aprende a vivir con una herida que cicatriza o cuando necesita que el tiempo haga su trabajo sin apresurarlo. También se recomienda a las mujeres embarazadas por su energía de desarrollo armonioso y de vínculo materno-infantil. La pulsera de unakita combina bien con el cuarzo rosa (suavidad y amor), la rodonita (cicatrización relacional), el jaspe rojo (enraizamiento y resistencia) o el cristal de roca (amplificación). Para su mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga a la luz de la luna o en la tierra son suficientes. Con una dureza de 6 a 7 en la escala de Mohs, es una pulsera sólida que soporta el día a día sin problemas.