La pulsera de variscita es una joya de pura suavidad en la muñeca. Este verde tierno, sedoso y calmante, da a cada cuenta un brillo sereno y luminoso que nunca es estridente. Es una pulsera que uno se pone cuando todo es demasiado, cuando los nervios están a flor de piel, cuando se necesita dulzura sin explicaciones y sin esfuerzo. La variscita tiene la rara cualidad de calmar solo con el tacto, y en la muñeca, esta serenidad verde acompaña cada gesto del día. Cada cuenta tiene sus propias tonalidades de verde, algunas ligeramente veteadas de marrón o blanco, creando un degradado natural suave y orgánico.
En la gemoterapia, la pulsera de variscita en la muñeca difunde continuamente una energía de serenidad profunda, dulzura y calma para el sistema nervioso. La variscita actúa sobre el chakra del corazón con una energía de ternura casi maternal. No es una piedra que transforma, que confronta o que empuja: es una piedra que envuelve, que tranquiliza y que calma. En la muñeca, acompaña cada momento del día con esta dulzura verde que cuida el corazón y las emociones. Se recomienda a personas hipersensibles, a personas con ansiedad crónica, a personas en duelo y a aquellos que atraviesan un período de agotamiento emocional donde incluso las piedras habituales parecen demasiado intensas. También es una pulsera preciosa para niños ansiosos gracias a su energía tranquilizadora y sin ninguna contraindicación. La pulsera de variscita combina maravillosamente con el cuarzo rosa (suavidad reforzada), la amatista (calma y sabiduría), la howlita (calma mental) o el cristal de roca (amplificación suave). Para el mantenimiento, no use sal ni productos químicos. Limpie su pulsera con un paño suave ligeramente húmedo y recárguela con la luz lunar. Con una dureza de 3.5 a 5 en la escala de Mohs, úsela sola en la muñeca y retírela antes de ducharse y practicar deportes.