El collar de lepidolita es una joya de una suavidad envolvente en el hueco del cuello. Este violeta suave, a veces lila, a veces rosa lavanda, con un brillo nacarado y micáceo que capta la luz en la superficie, tiene un efecto calmante inmediato. Es un violeta que no vibra como la amatista, sino que envuelve. La lepidolita es una mica de litio, y es esta presencia natural de litio en su composición la que fundamenta sus propiedades más notables en la litoterapia. El litio es el mismo elemento que la farmacología utiliza para estabilizar el humor, y aunque la cantidad presente en la piedra es ínfima, la tradición le atribuye un efecto estabilizador y calmante profundo. Su nombre proviene del griego lepidos (escama), en referencia a su característica textura micácea.
En litoterapia, el collar de lepidolita es conocido por sus propiedades de profundo sosiego, estabilización emocional y anti-ansiedad. Llevada en el cuello, se encuentra cerca del chakra de la garganta y del chakra del corazón, calmando tanto la expresión como las emociones. Es una piedra que ayuda a superar las crisis de angustia, a calmar los pensamientos obsesivos y a recuperar el equilibrio emocional cuando todo se tambalea. Se recomienda a personas ansiosas, a hipersensibles, a quienes atraviesan periodos de transición difíciles y a todos aquellos que necesitan un sosiego profundo y duradero. La lepidolita combina maravillosamente con la amatista (calma espiritual), la howlita (calma mental), la kunzita (apertura del corazón) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, atención: la lepidolita es muy blanda con una dureza de 2,5 a 3 en la escala de Mohs. No agua prolongada, no sal, no productos químicos. Limpie su collar con un paño suave y seco o mediante fumigación con salvia blanca y recárguelo a la luz lunar.