El collar de ametrina es una joya bicolor única que reposa en la concavidad del cuello. Esta mezcla natural de morado amatista y amarillo citrino en la misma piedra otorga a cada colgante o cuenta un degradado fascinante que transita del morado al amarillo en una transición suave y natural. Es la única joya de piedra natural que ofrece dos piedras en una, y esta dualidad es visible a simple vista. La ametrina proviene esencialmente de un solo yacimiento en el mundo, la mina de Anahí en Bolivia, descubierta en el siglo XVII por un conquistador español que la recibió como dote de la princesa indígena Anahí. La leyenda cuenta que la princesa ofreció esta piedra bicolor como símbolo de su corazón dividido entre dos mundos. Llevada como collar, la ametrina se encuentra cerca del chakra de la garganta y del chakra del corazón, una ubicación que le permite trabajar en el equilibrio entre ambos.
En litoterapia, el collar de ametrina es reconocido por sus propiedades de equilibrio, armonía interior y creatividad lúcida. Es una piedra que combina lo mejor de la amatista (calma, espiritualidad, sabiduría) y de la citrina (optimismo, confianza, abundancia) en una sola energía. Al cuello, acompaña el día con esta doble vibración que equilibra la intuición y la acción, la reflexión y la decisión, el sueño y lo concreto. Se recomienda a personas que tienen dificultad para conciliar sus dos facetas, a creativos que quieren unir inspiración y productividad, a personas indecisas que oscilan entre dos opciones y a quienes buscan un equilibrio entre vida interior y vida exterior. La ametrina se asocia bien con el cristal de roca (amplificación), la piedra lunar (intuición y dulzura) o el cuarzo ahumado (enraizamiento y soltar). Para su mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga a la luz lunar son suficientes. Evite la exposición directa y prolongada al sol, ya que puede atenuar el morado. Con una dureza de 7 en la escala de Mohs, es una piedra sólida y resistente para el uso diario.