El collar de cianita es una joya de un azul profundo y veteado que se asienta en la base del cuello. Este azul intenso, surcado por las características vetas paralelas que capturan la luz como fibras de seda, posee una belleza mineral y estructurada que no se parece a ninguna otra piedra azul. Es un azul más profundo que la calcedonia, más veteado que el lapislázuli y más estructurado que el zafiro. La cianita, también llamada distena, debe su nombre al griego kyanos (azul), y es un silicato de aluminio que cristaliza en láminas aplanadas de una geometría fascinante. Posee una particularidad única en el mundo mineral: su dureza varía según el eje (4,5 en una dirección, 6,5 a 7 en la otra), un fenómeno llamado anisotropía que fascina a los mineralogistas. Llevada como collar, se encuentra naturalmente entre el chakra de la garganta y el chakra del tercer ojo, los dos centros en los que trabaja prioritariamente.
En la litoterapia, el collar de cianita es conocido por sus propiedades de alineación de chakras, comunicación justa y verdad interior. Es una de las piedras más poderosas para la alineación: crea instantáneamente un canal de energía fluido entre todos los chakras, sin esfuerzo ni preparación. En el cuello, trabaja continuamente en esta alineación durante todo el día. Se recomienda a los meditadores, a los practicantes de terapias energéticas y a todas las personas que sienten una desconexión entre lo que piensan, lo que sienten y lo que expresan. La cianita lo pone todo en línea. Otra ventaja notable: la cianita es una de las pocas piedras que no necesita purificación ni recarga. No retiene las energías negativas, las deja pasar. El collar de cianita combina bien con la amatista (espiritualidad y calma), el cristal de roca (amplificación) o el lapislázuli (sabiduría y verdad). Para el mantenimiento físico, basta con un enjuague con agua limpia. Evite los golpes directos debido a su dureza variable.