El collar ojo de toro es una joya de fuerza en el hueco del cuello. Este profundo rojo-marrón, surcado por reflejos iridiscentes que ondulan en la superficie como un ojo vivo, tiene una presencia cálida y poderosa. Es un rojo más terroso que el rubí, más profundo que el granate, con esa iridiscencia sedosa característica de la familia de los ojos (tigre, toro, halcón). El ojo de toro es un cuarzo fibroso cuyo rojo proviene de la oxidación de las fibras de crocidolita, el mismo proceso que el ojo de tigre pero llevado más lejos por el calor. Los gladiadores romanos llevaban piedras iridiscentes en el combate para darse valor, y la energía del ojo de toro corresponde exactamente a esa energía de combatiente. Llevado como collar, se encuentra en el centro del cuerpo y difunde su fuerza en un amplio campo energético.
En gemoterapia, el collar de ojo de toro es conocido por sus propiedades de fuerza, coraje y vitalidad física. Donde el ojo de tigre protege y da confianza, el ojo de toro impulsa a la acción con poder. Es una piedra de fuego terrestre que trabaja en el chakra raíz y el chakra sacro con una energía de fuerza bruta canalizada. Al cuello, acompaña el día con esa energía de toro que no retrocede ante nada. Se recomienda a deportistas, competidores, personas que tienen que afrontar situaciones difíciles y a aquellos que necesitan valor físico y mental para avanzar. La tradición también le atribuye un fortalecimiento de la vitalidad sexual y de la energía corporal. El ojo de toro se asocia naturalmente con el ojo de tigre (confianza y protección), el ojo de halcón (visión e intuición, el trío de los ojos), el jaspe rojo (resistencia) o el cristal de roca (amplificación). Para el mantenimiento, un enjuague con agua clara y una recarga al sol son suficientes. Con una dureza de 7 en la escala de Mohs, es una piedra sólida y resistente para el uso diario.