El collar de septaria es una joya de carácter que descansa en la curva del cuello. Esta mezcla natural de marrón terroso, amarillo dorado y gris crea en cada colgante o cuenta un patrón que evoca la piel de un dragón, el caparazón de una tortuga o la tierra agrietada bajo el sol. Es una joya con personalidad que cuenta una fascinante historia geológica. La septaria es un nódulo sedimentario formado en el fondo de los mares hace millones de años, cuando burbujas de gas atrapadas en el lodo crearon cavidades que luego se llenaron de calcita amarilla, siderita marrón y a veces cuarzo. El nombre proviene del latín septum (tabique), en referencia a las vetas que dividen la roca como tabiques dorados. Llevado como collar, la septaria se encuentra cerca del chakra de la garganta y del chakra del plexo solar, una ubicación ideal para una piedra que trabaja la confianza y la expresión.
En litoterapia, el collar de septaria es conocido por sus propiedades de enraizamiento, confianza y facilidad de expresión. Es una piedra que ayuda a encontrar la voz, a hablar con seguridad y a presentarse al mundo con solidez. En el cuello, acompaña cada palabra con una energía de tierra y estabilidad que da peso a la palabra. Se recomienda a personas que tienen miedo a hablar en público, a profesores, a conferenciantes, a abogados y a todos aquellos que necesitan expresarse con confianza y claridad. La tradición también le atribuye propiedades de armonización de grupos, lo que la convierte en una piedra de mediador y líder. La septaria se asocia bien con la sodalita (claridad de expresión), el ojo de tigre (confianza reforzada) o el cristal de roca (amplificación). Para su mantenimiento, no usar sal ni ácidos (la septaria contiene caliza que reacciona a los ácidos). Limpia tu collar con un paño suave ligeramente húmedo y recárgalo bajo el sol suave o sobre un grupo de cuarzos.